Asociación Pampeana de Escritores

 

XXII Encuentro de las Letras Pampeanas

PROGRAMA

PARA INFORMES, CONSULTAS Y/O CONFIRMACIÓN DE ASISTENCIA

ASPECTOS ORGANIZATIVOS ( Inscripción...)

¿COMO LLEGO A REALICÓ?

Material de base Nº2
                                                            Pablo Ferrari

                        APUNTES PARA LA ACTUALIZACIÓN DEL NUEVO CANCIONERO


          Hemos presentado en el número anterior de la revista “El Manifiesto del Nuevo Cancionero”(1), de lo que se trata ahora es de retomar sus huellas e ir recolectando pistas para enhebrar su actualización.
          Estando de acuerdo con el desarrollo metodológico del mismo, preferimos explicitar algunos conceptos. Hablamos, entonces, de la canción y la poesía como partes componentes de la literatura y del arte como esfera de la cultura, entendiendo esta última como la totalidad de la vida, de la producción, material y espiritual de la sociedad. No es el objetivo desarrollarlo en este artículo, pero concebimos el arte, también, no sólo como el recurso recreativo por excelencia sino como una de las formas del conocimiento.
          La Estética trata de lo bello, que es la clave del arte. ¿Pero qué es bello y qué no? ¿Por qué lo bello para unos, no lo es para otros? ¿Por qué algo triste puede entrañar belleza? ¿Por qué algo expresado de una manera determinada moviliza los sentimientos por un sendero y expresado de otra, lo hace por otros? Es, quiérase o no, un juicio a través de lo sensible.
Esta aprehensión de una situación concreta, a través de los sentidos, del individuo que se emociona espontáneamente, queda determinada por un permanente, profundo, complejo e imperceptible proceso formativo, individual y social simultáneamente. Esta reacción espontánea, sin dejar de tener en cuenta las particularidades de cada individualidad, depende de la formación cultural –en el sentido anteriormente mencionado- de individuo, quien esencialmente es hijo de una época, es parte de una sociedad y por acción u omisión responde a determinados intereses sociales. Dentro de estas determinaciones, queda la infinitud de la creatividad del artista. De no ser así, no podrían existir obras con las que vibran, resuenan, de igual modo, miles de personas.
Esta determinación en última instancia deja un ilimitado lugar a las formas artísticas. Los contenidos se despliegan y manifiestan a través de ellas, las formas son los contenidos de un momento determinado, y el querer impostarlas o utilizarlas como envases influye sobre el propio contenido, desvirtuándolo cuando no mutilándolo. No estamos hablando de formas ni estilos: nos referimos a las determinaciones generales de la estética. Esto no niega en absoluto la fascinación
por el desteñir de un beso y sus flores diagonales, el amor a la topología de la
sombra de un silencio o el sabor daltónico del aroma de la fotografía de una sinestesia, el amor a un hombre o mujer, al terruño; todos los los vectores de lo sensible deben estar presentes.

(1) Texto histórico, debido a Armando Tejada Gómez, fundador del “Movimiento del Nuevo Cancionero” junto al músico Oscar Matus y otros creadores de Mendoza.


          Por esta razón, en una sensibilidad integral no puede estar ausente la dimensión social del individuo, los procesos sociales que suelen provocar grandes dolores, pasiones y anhelos que modifican, por lo menos, los marco socioculturales donde se desenvuelve dicho individuo; mucho menos en los momentos en que la historia sale a la superficie y se viste de pueblo.
Imperioso es, por esto, analizar los cambios intestinos operados en el plano de la cultura desde los tiempos del vigente Nuevo Cancionero.
          Del ascenso social y la liberación de naciones, ante la agresividad del neoliberalismo financiero de Estados Unidos y al perder la batalla de ideas acerca de la imprescindibilidad del colectivo, el protagonismo consciente y el significado de la calidad de vida (confundiéndola con el American way of life), nos trajeron –porque no lo supimos impedir- al mundo de los ’90. Nada diverso y plural como la vida: pensamiento único, shoppings y Mc Donalds iguales en todo el mundo, iguales recetas para el “desarrollo” de naciones distintas, individualismo y desprecio por lo colectivo y todo lo que hemos vivido y mucho de lo que aún padecemos. Algo así como lo contrario del espíritu de los pueblos de aquel entonces.
Pero no estamos en los ’90.
          Algo ha empezado a cambiar las cosas. Millones de personas movilizadas contra la injusta guerra contra Irak. Reclamo de derechos sociales perdidos. 20 de diciembre. La solidadridad resurge pujante como valor social. Aunque no suene artístico, la visualización de un enemigo común para la existencia del planeta. Contra Cumbres, mejor dicho, Cumbres de los Pueblos, que para el caso no es lo mismo. Gobiernos diversos buscando propios caminos confrontando contra la unipolaridad. Latinoamérica comenzando a latinoamericanear.
Y todo lo que estamos viviendo y mucho de lo que aún no advertimos.
Cada época tiene algo de nuevo y el arte permanentemente busca las novedades. La propuesta no es injertar metáforas que expresen este breve artículo ni editorializar con ropaje de poesía. Justamente eso no sería arte. Pero la conciencia es muy influyenta sobre los espíritus sensibles.
Los experimentales caminos, siempre desconocidos, deben ser recorridos por quienes a ello se dedican, los que tienen la virtud de expresar singularmente aquello que sienten miles.

          Este artículo es defectuoso: el tema no es sencillo y siempre es polémico. Pero bueno será debatir estos temas porque, guste o no, nos condicionan. Libertad nos da el saberlo. Y sin cambios culturales no hay cambios generales en las sociedades, que es el hermoso canto de nuestro cancionero.
                                                               (Publicado en “La Culturoza”, revista cultural
                                                                            de la peña “La barra de don Ata”, nº 2,
                                                                                                                        junio 2006).